Vivencias

Cuando la comida se transforma en una amenaza

En el 2011 comencé a tener muchos malestares estomacales, pasaron años hasta que un gastroenterólogo me dijo que era celíaca atípica y que por lo tanto, tenía que dejar el gluten. El diagnóstico lo tuve después de 5 años de dolores estomacales, indigestiones, sufrir grandes dolores de cabeza y haber visitado a una docena de médicos; y bueno ahí comenzó un camino de aprender y aprender que prácticamente todo lo que nos venden como alimento envasado, o sea que es procesado, tiene gluten, hasta las cosas más impensadas.

Recuerdo la primera semana de saber que era celíaca, haber ido a comprar mermelada para echarle al plátano –en ese momento añoraba algo dulce. Luego de comer “mi postre” comenzó un dolor de guata de aquellos. Entonces, se nos ocurrió con Sebastián – mi marido– mirar la etiqueta y ahí, descubrimos que decía que podía contener gluten.

En otra ocasión preparamos una salsa de tomate natural y luego de comerla comenzaron los dolores estomacales. Entonces, repasamos los ingredientes y desconfiamos del orégano, miramos el envase de este y adivinen, también descubrimos que decía que podía contener gluten. “¿Pero cómo?” pensamos. Así aprendimos que es mejor no comprar nada que venga en un envase que no diga “gluten free”.

Para cuando supe que era celíaca, yo ya era vegana desde hace 4 años y antes había sido vegetariana, así que los nutricionistas que visité no me ayudaron mucho en este camino de sacar el gluten de mi dieta y aprender a comer de otra manera, puesto que parece ser demasiado no comer nada de origen animal y no poder comer gluten. Para mi el gran desafío fue no comer pan, porque yo era una de sus fans más grandes, pasar un día sin pan no era día.

Sin embargo, aprendí a hacer pan apto para celíacos en la maquina para pan que mi hermana tenía y me prestó, el problema fue que pasado el tiempo mi gastroenterólogo descubrió que tenía alergias alimentarias, pero las alergias que realmente me afectó fue ser alérgica al maíz y al arroz, porque ¡todo lo procesado para celíacos es de maíz y arroz! Fue entonces, cuando comenzó mi verdadero camino a la consciencia alimentaria.

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Imagen del blog  blog.allergychef.es

Dejé todo lo procesado y comencé a cocinar junto a Sebastián, todo sin gluten, maíz, arroz y derivados animales (Caseína, huevo, etc., a los que también soy alérgica pero no me afectaron porque soy vegana). Y así nació la idea de compartir nuestras preparaciones, para que todos aquellos que tengan ganas de sacar lo procesado de su dieta – sea por el motivo que sea– vean que es posible cocinar cosas ricas y saludables.


  • La celiaquía no es una alergia alimentaria, sino que es una enfermedad autoinmune sobre la que no se conoce mucho, por lo general es sub diagnosticada y puede tener asociadas otras enfermedades autoinmunes. Se sabe que hay una predisposición genética para tener esta enfermedad, sin embargo, se desconoce qué la gatilla. Lo que le hace el gluten a un celíaco es que el sistema inmune ataque al propio cuerpo al detectar el “gluten” como una amenaza y comúnmente produce atrofias de las vellosidades intestinales y un proceso inflamatorio en el cuerpo.
  • Mientras las alergias alimentarias son una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante el consumo de un alimento específico, lo que puede producir desde indigestión, sarpullido, hasta un shock anafiláctico y por ende la muerte.

 

Camila Paz A.

 

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